El 31 de diciembre, dispone en el suelo de la terraza dos cajas, exactamente iguales.
En la primera deja una botella con las lágrimas que ha derramado durante esos 12 meses. Una grabadora con todos los gritos, las quejas, los lamentos. Un sobre con las mentiras y las desilusiones.
En la segunda caja guarda una sola cosa, que conservará para el siguiente año.
Las cierra, y finalmente prende fuego a la primera, despidiéndose del 2010.
-Mierda. Espero no haberme equivocado de caja...